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viernes, 27 de junio de 2014

La gran historia: segunda parte

Clara Araujo, Creative Commons

La princesa se adaptó al pueblo. Vendió las prendas que llevaba puestas para poder comprar que comer y donde vivir. Todo en ella cambio. Estaba toda aruñada, cubierta por las heridas que el Bosque le había infligido. Para ella eso de princesa era cosa del pasado. Los vagos recuerdos que quedaban se fueron desvaneciendo con los días. Sus vecinos la llamaban Sin-nombre, el nombre perfecto para una chica sin origen, sin familia.

Un día se armó gran revuelo en el pueblo, era más grande de lo usual. Sin-nombre se pregunto qué sucedía. El escándalo venía de la plaza del pueblo. Le preguntó a una  señora que se encontró en la entrada de la plaza que era lo que estaba pasando, esta le dijo: “Un joven llegó hace dos días, vino en busca de su hermana, que supuestamente es hija del Rey "tu-sabes-quien". ¡Despreciable! no ha querido cumplir con nuestras reglas y está… sufriendo las consecuencias”. Sin-nombre no sabía si era curiosidad o qué, pero sintió unas fuertes ganas por ver a este joven.

La multitud se agolpaba para ver el espectáculo. Golpes aquí y golpes allí. Un joven que agonizaba del dolor, y mientras se retorcía usaba lo que le quedaba de aliento para gritar: !Amada! !Amada! !Hermana! !Regresa a casa! A medida que la princesa se acercaba más claras se volvían las palabras y mas penetraban en su corazón de piedra que se deshacía, su corazón comenzó a latir otra vez, y comenzó a recordar. Amada es su nombre. Cuando finalmente llegó poso la mirada en su hermano moribundo y vió en sus ojos amor, el amor de su padre. Reconoció en él las mismas heridas que el bosque le había proporcionado a ella. Se tiró al suelo junto a él, sostuvo su mano. La multitud alrededor estaba conmocionada.

Y ahí ella fue testigo de la acción más cruel y cobarde: uno de los hombres que había golpeado al príncipe, se acerco con una espada envenenada y le hirió en el costado. Amada casi pierde el aliento. El veneno de la espada invadía su cuerpo y lo convertía en roca. Era un proceso lento pero seguro.

“Amada, hermana, regresa a casa. Mi caballo te espera en las afueras del pueblo. Nuestro padre te quiere de vuelta” fueron sus últimas palabras antes de quedar vuelto una estatua.  

Sentada en el suelo junto a su valiente hermano, la princesa era un baño de lágrimas. La multitud dejo de ser multitud en segundos, el espectáculo había terminado.

Beso la mano fría de su hermano y salió corriendo para dejar todo atrás. Y allí con todo el porte de un caballo real la esperaba el gran caballo blanco del príncipe. Con sus ojos cerrados, se aferró al caballo como nunca.  Después de largo rato abrió sus ojos y se dio cuenta de que ya estaban al otro extremo del Bosque extraño.

Reconoció la pared de piedra a cierta distancia, ya estaban cerca. Su padre que observaba por un balcón, al verla, salió corriendo a recibirla. Era algo extraño, ver un Rey corriendo y mas con la fuerza y el entusiasmo con que lo hacia el Rey noble. Al alcanzar a la princesa la lleno de besos y abrazos suficientes para miles de niños juntos. Ella estaba sin habla. “Amada, hija mía, aquí estas” no paraba de decir.

Este sería el “felices para siempre” de esta historia, pero algo entristecía a Amada: su hermano frio, inmóvil, todo gris, tirado en el suelo de un horrible pueblo. “Tu hermano no ha muerto, querida hija, solo duerme” -dijo el Rey mientras sonreía con amabilidad- “Te mostrare algo”.

Juntos fueron a la recamara del Rey, a un rinconcito que tenía una jaula llena de pájaros, eran los pájaros más extraños que Amada jamás había visto en toda su vida. Eran como pájaros carpintero, sus plumas eran de un color gris brillante y en los extremos eran verdes. Y aquí esta lo más sorprendente: sus picos eran de metal. Eran unos pájaros elegantes. El Rey noble abrió la jaula y al instante salieron en fila por la ventana. Era tan increíble la escena que la princesa no se pudo contener, dio saltos y aplaudió.

Estos pájaros carpinteros fueron al rescate del príncipe. Picotearon sin compasión la piedra en la que estaba preso. Los pájaros lo envolvieron. Pedazo a pedazo recuperó la movilidad. Estaba listo para regresar a casa.

El Rey nuevamente observaba por el balcón, esta vez acompañado de su hija. Aspiro profundamente. “Se ha levantado” dijo el Rey mientras envolvía a Amada en sus brazos.

Fin

lunes, 23 de junio de 2014

La gran historia: primera parte

Antonio Cinotti, Creative Commons

Había una vez en un reino muy lejano un Rey noble, más noble que todos los reyes que se hayan conocido juntos. Era tierno y fuerte. Tan tierno que los pajarillos amaban posarse en la ventana de su recamara y tan fuerte que las bestias más salvajes le temían.

Este rey tuvo una hija, y antes de ella nacer ya la amaba, tenia grandes planes para ella. Soñaba con verla gobernar junto a su hermano.Era una niña hermosa, más hermosa que todas las niñas que conoces juntas. Era juguetona y tenía la energía de cien corre caminos.

Un día su padre decidió que ya tenía la edad para jugar sola en el jardín. Le dio todos los detalles del jardín. Le mostró cada rinconcito. Le contó lo bello que era ver las luciérnagas de noche y los colibríes de día. Por ultimo le habló de la puerta de madera que había en la pared de piedra que separaba el palacio del exterior. Cruzarla era el primer paso para salir del reino. Su padre le explicó que podía hacer y deshacer en el jardín pero que en ningún momento abriera la puerta.

Y la princesa jugó, y jugó y luego jugó de nuevo. Y cada día había mundos por explorar, aventuras por vivir,  y energía por consumir. Pero hubo un día diferente a todos estos días, es el día en el que esta historia se torna oscura.

Ese día la princesa jugaba, como siempre, cuando de repente oyó un fuerte picoteo. El sonido no paraba. Comenzó a investigar de donde venia. ¡Era de la puerta de madera! Un pájaro carpintero estaba haciendo de las suyas. Se olvido del carpintero en seguida y comenzó a pensar en la puerta.

Ella quería saber lo que su padre sabia. Ella quería conocer el después de la puerta igual que el. Era curiosidad. Era travesura. Era orgullo.

Abrió la puerta. Titubeo pero salió, salió como quien camina por primera vez. Tenía miedo, cuidaba sus pasos pero luego sintió confianza. No es tan malo después de todo, ¿verdad? Lo terrible de esto es que con cada paso que ella daba, olvidaba. Olvidaba su cama tibia y el festín diario en la mesa. Olvidaba su nombre. Olvidaba como era su padre, ahora le temía como al Cuco. Olvido el amor y ternura de su padre. Se le endureció el corazón.

Si pudiéramos subir a las nubes, tu y yo, y nos sentáramos en una te señalaría el reino del Rey noble, un lugar donde el sol brillaba como nunca, los niños jugaban libremente en las calles y los hombres eran buenos unos con otros. Te mostraría como el jardín estaba justo en el extremo final del reino. Es decir que salir del palacio significaba al mismo tiempo, salir del reino. Después de la pared de piedra, como a unos 20 pasos estaba el Bosque Extraño y en medio del Bosque Extraño estaba el Pueblo Extraño. El Pueblo Extraño era un lugar donde cada quien hacia lo que le parecía, las personas usaban los zapatos en la cabeza y los niños desayunaban soda con dulces. En el Pueblo Extraño todo era tan pero tan feo que al sol no le gustaba pasar por ahí.

Allí odiaban con todo el corazón al Rey noble. Se podría decir que en el Pueblo Extraño solo habían dos reglas: haz solo lo que te parezca hacer y bajo ninguna circunstancia menciones el nombre de ya-tu-sabes-quien. Lo que sucedía era que si en algún momento oían mencionar al Rey Noble, les entraba una comezón en los oídos terrible, se le hinchaban y la comezón se esparcía por su cara, por el cuello y después por todo el cuerpo. Lo odiaban, de verdad lo odiaban.

La princesa decidida a explorar se adentro en el bosque, no sin que antes se rasgara un poquito de la manga derecha del vestido que llevaba puesto. En principio el bosque se veía bonito pero mientras más avanzaba mas lúgubre lucia. Todos los arboles eran altos y oscuros. Algunos estaban secos y los otros cubrían el cielo con sus ramas y hojas. El sol no daba su calor ni su luz. Nuestra exploradora se tropezó en varias ocasiones. Ramas la rasguñaban, y se sentía frustrada, era como si lo hicieran a propósito. Todo lucia idéntico atrás y adelante, no había ningún sendero. Y no era que deseara volver a casa pero tampoco quería seguir en este bosque. Se desplomo en el suelo y se fajó a llorar. Minutos después vio una pequeña luz y se lleno de esperanza: estos árboles no eran todo lo que había. Se armo de valor para seguir adelante. Camino, y camino y al fin llego al pueblo.


Mientras tanto, su padre, quien notó su ausencia, envió guardias reales a inspeccionar. Los guardias encontraron el pedazo de vestido que confirmaba la huida de la princesa. Nunca se había visto al Rey noble tan triste. Estaba devastado y… decidido. Decidido a rescatar a su hija de ella misma. El y su hijo trazaron un plan. El joven príncipe partiría en búsqueda de su hermana. Sabían que sería complicado entrar al Pueblo Extraño. Se iría sin lujos. Sin llamar la atención. No como príncipe, repleto de sus súbditos y con las debidas comodidades. El hermano de la princesa rendiría voluntariamente los derechos que ella desprecio. Se haría uno más.

Continuará...

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Sol y luna

La abuela sostenía tiernamente a Tea cuando dijo la muy gastada frase: "llego la hora de tu cuento". 

Ella continuó...

"¿Te has preguntado alguna vez porque existe el día y la noche? Pues hoy lo sabrás...

Hace mucho, mucho, mucho tiempo el universo presencio la mas bella declaración de amor. Era una noche de estrellas estrelladas. ¡No! Un día de intenso calor. ¡No! era ambos. Sol y Luna, cara a cara.


...
Ella dijo: te amo con pecas y lunares.
El dijo: te amo con girones y girasoles.
Ella dijo: te amo con lápiz y papel.
El dijo: te amo con anchura y locura.
Ella dijo: Te amo con días y años.
El dijo: Te amo con sonidos en el silencio.
Ella dijo: Te amo con colores y promesas.
El dijo: Te amo con mi corazón de arándano y los 200 minutos que le robe al Sr. Tiempo.
Ella dijo: Te amo con violeta, con clavel y con destello.
El dijo: Te amo, te amo con cada pelo de mi nariz.


...

¿Qué? ¿Pelo en la nariz? Los ojos de la querida Luna dieron vueltas, le dio la espalda y se marchó...dejando al Sol en un pleno día eterno. No se hablan desde entonces. 

Y fue así como la Luna obtuvo esa fama de "parejera" de la que tan seguras murmuran entre ellas, las estrellas estrelladas. 

Y vemos un día y una noche. Y al Sr. Sueño que te me pide prestada hasta el día de mañana."

Y la abuela entregó a su nieta, no sin antes darle un beso que sello el final de este cuento.

miércoles, 1 de agosto de 2012

De mitos, de alas y de puntos fijos

Italia Valle Dei Templi Agrigento Griega Sicilia. Scalli, Creative Commons

Los mitos griegos son fascinantes. Hay uno en particular que me llamo mucho la atención, se trata de la historia de Icaro. Icaro era el hijo de Dédalo, el arquitecto que hizo el laberinto del Minotauro. Y para hacer la historia corta: Icaro y su padre estaban encerrados en una torre altísima en la isla de Creta, por ordenes del Rey Minos. Dédalo elaboro un simple plan para escapar: volar.

Las alas eran perfectas, Dédalo las hizo tomando como modelo las alas de las aves, sin embargo había un inconveniente muchas de las plumas estaban pegadas con cera, por eso le advirtió a su hijo: "no te vayas muy alto porque la cera podría derretirse con el calor del sol ni muy bajo tus plumas se mojarían con la humedad de la espuma del mar".

Si conoces la historia sabes que Icaro era travieso, desde que emprendieron el viaje el subía y bajaba, subía y bajaba, y en una de sus subidas quiso tocar el sol y sucedió: la cera se derritió, las plumas cayeron llevándose a Icaro con ellas. Y esa seria la ultima vez que Dédalo vería a su hijo con vida.


Ahora, ¿qué podemos aprender nosotros?


La Biblia dice:

Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. 

Romanos 12:3

¡Wao! Auto-concepto.


Si eres como yo y no te gusta fallar, de seguro tratas de ignorar esto. Por un buen tiempo no quise pensar en que "pensaba" yo de mi misma. Decía "eso del auto-estima no es de Dios, tener auto-estima es ser orgulloso". Hasta que tuve que entender que es inevitable, si tenemos una imagen en mente de lo que somos, constantemente nos hablamos, nos decimos que somos y que valemos.

Y como en la historia para poder volar (cumplir con nuestro propósito) no debemos ni subir mucho ni bajar mucho.

Despreciarte y "exaltarte" son dos extremos de los que nos debemos cuidar. Suena extraño pero es así.

¿Cómo se logra eso? ¿Cómo se logra el equilibrio?

No mirando hacia dentro, pero mirando hacia fuera, hacia Jesús.

Por ejemplo en natación, debes mirar un punto fijo, si no lo haces nadaras en zig zag. O en ballet cuando la bailarina da las vueltas debe tener un punto fijo o perderá la dirección y nunca llegara.

¿Recuerdas a C.S. Lewis cuando dijo mientras mas nos acerquemos a Cristo mas seremos nosotros mismos?  Es que sucede como dice la biblia: "el que pierde su vida, la encontrara". El asunto esta en que si pensamos menos en nosotros mismos y mas en Jesús, nuestro auto-concepto sera el correcto.

Vuela con los ojos puestos en Jesús.

¿Y qué me importa a mi tener un auto-concepto correcto?

Buena pregunta, dos razones...

1. Afecta tus decisiones.

Pues sucede que las cosas que emprendemos y abrazamos; y las que ignoramos y rechazamos tienen mucho que ver con lo que creemos de nosotros.

2. Afecta tu trato hacia los demás.

Por ejemplo, en que caso de volar bajito. Si no me gusta quien soy, si no me he aceptado, si me siento inferior es de lo mas probable que maltrate a los demás, quiero alejarlos, no quiero que sepan quien soy, si los alejo ahora que no me conocen bien me dolerá menos. O tratare de rebajar su propia auto-estima, en un intento por succionarles la que me hace falta a mi.

La Biblia habla acerca de quitar la paja de nuestro ojo primero para después ayudar a los demás, y es así. Mientras mas resolvemos nuestros asuntos mejor trataremos a los demás, mas capaces seremos de amarlos.

"El evangelio cristiano es que estoy tan viciado que Jesús tuvo que morir por mí, pero soy tan querido y valorado que Jesús se alegró de morir por mí. Esto me lleva a una profunda humildad y una profunda confianza al mismo tiempo. Derriba toda jactancia y también todo lloriqueo. No me puedo sentir superior a nadie, y no tengo nada que probar. No creo más de mí mismo ni menos de mí mismo, en cambio, yo pienso menos en mi ". 
(Tim Keller en el libro En defensa de Dios)


jueves, 7 de junio de 2012

El gran caballo blanco, el burro y la estrategia de las colinas


Había una vez en una tierra muy muy lejana un Rey, este rey era bueno y poderoso, reinaba la tierra con justicia. Nadie podía acusarlo de maldad o abuso. Nadie se rebelaba contra él a menos que...ellos quisieran ser sus propios reyes.

Y sucedió que el Rey solicito que plantaran una vina, para que su corte y el resto de la tierra disfruto de sus frutos. EL superviso el trabajo, ayudo a poner la cerca alrededor y formaron una torre. El rey encargo del cuidado de la viña a uno de los clanes más pobres y marginados de todo el reino, que privilegio ser elegidos por el rey para la tarea! El rey le dijo que cualquier cosa que necesitaran no dudaran en pedirla y confiaran en q les seria dada. Ellos disfrutaron mucho su trabajo, es mas ni siquiera se le podría llamar trabajo, el rey les daba todo lo que necesitaban, les dejaba comer del fruto de la vina, y de vez en cuando enviaba a sus mensajeros y a sus guardas también. Era como si el Rey estuviera haciendo todo el trabajo.
Pero pronto la actitud de los obreros de la viña comenzó a cambiar: no les agrada mucho la idea de darle todo el crédito al Rey. Es mas ni siquiera les gustaba la idea de ser solo obreros, ellos querían ser los dueños también! O sea los dueños obtienen todo! El fruto! La renta! La gloria! Y en especial si son ellos los que hacen todo el trabajo. Muy adentro los obreros querían ser dueños. No quieren tener que depender del Rey en nada.

Entonces algo terrible ocurrió. Un día el Rey envió a algunos de sus sirvientes a recibir parte del fruto de su viña. Mas no encontraron a nadie por los alrededores, estos sirvientes eran uno de los 3 más fieles mensajeros que tenía el rey. En eran los más dignos representantes del rey, era su misión ocupar en esos momentos el lugar del rey. Se pusieron muy tensos por el gran silencio que invadía la viña, no había pájaros cantando ni niños jugando. Siempre había niños en la viña, siempre había música!

Pero de repente de todas partes salieron los obreros enojadísimos, y rodearon a los mensajeros del rey. Algunos con lanzas, otros con piedras. Los sirvientes del rey no tenían como defenderse estaban desarmados! Solo tenían el mensaje del rey y el recuerdo de sus exactas palabras:

Lo que  la arrogancia y la ira maquinan
No prevalecerá!!
Al momento de morir recuerda
Reinaras conmigo para siempre.

Con esas palabras estaban mejor armadas que los malvados obreros. Más no en contra de sus afilados puñales. Los obreros arremetieron contra ellos, agarraron a los mensajeros más jóvenes y los hicieron observar como mutilaban al más viejo y fiel de los mensajeros con sus piedras y cuchillos. Sus últimas palabras fueron la promesa del rey!
“En la muerte recuerda: Reinaras conmigo…para siempre”

Entonces los obreros se dirigieron a los jóvenes sirvientes, a uno lo mataron y al otro lo dejaron moribundo para que se presentara al rey con este mensaje:

Ya tuvimos suficiente de tu soberano cuidado
El cual no vemos la necesidad de tener.
Ya tú tienes tus reinos, tus campos y tus torres.
Gobierna esos y déjanos este a nosotros.

Cuando el rey oyó esto, y como sus amigos y sirvientes fueron destruidos, se alejo e hizo una asamblea con  la corte real. Toda la corte esperaba que les dijera acerca de una estrategia para la guerra, porque ellos sabían el poderoso guerrero que él era y lo mucho que amaba los amigos q perdió. Pero cuando el se levanto, interrumpiendo su meditación, el no hablo de juntar a un ejrcito sino que llamo a sus seis más leales embajadores y les pregunto: “Quien está dispuesto a ir por mi y llevarles este mensaje a los obreros de mi viña?”

Los embajadores en asombro dijeron CUAL ES EL MENSAJE, MI SENOR? El rey abrió su rollo y leyó:

De mí se ha dicho desde que el tiempo es tiempo,

Que magnificas son mis fuerzas

En mi ira, no desato mis males,
Sino que la misericordia ofrezco a mis enemigos.
Doblen sus rodillas ante mí,
Y voy a perdonar y olvidar su traición.
Si alguna vez quisiéramos llevar
Un  homenaje a un asiento real,
Sepa esto: vamos a estar de pies,
Y no queremos tu piedad, no doblaremos nuestras rodillas ante nadie,
Vamos a construir nuestro propio asiento real si hubiera necesidad.



Cuando termino volvió a hacer la pregunta Quien está dispuesto a llevar mi mensaje a los obreros de mi viña?  Los seis se presentaron dispuestos. Porque no existe mayor honor en el reino que poder entregar el mensaje del Rey. EL rey tomo la mano uno a uno de todos y mirándolos a los ojos les decía:

Lo que  la arrogancia y la ira maquinan
No prevalecerá!!
AL momento de morir recuerda
Reinaras conmigo para siempre.

Y con estas palabras como única arma de defensa viajaron hasta la viña del Rey. Al llegar vieron los guardias en la gran puerta, se detuvieron unos momentos para renovar sus votos del lealtad al Rey e hicieron un pacto de no vengar la muerte de ninguno aunque eso hiciera que sus corazones se rompieran. Una vez adentro los capturaron, amarraron y fueron llevados ante los líderes. El mensaje del Rey fue leído y los obreros se llenaron de gran ira, sus ojo ardían en fuego. Tres de los embajadores fueron asesinados, dos de ellos fueron apedreados y dejados medio muertos, y uno de ellos fue azotado hasta que se desmayo! Los obreros subieron a los tres moribundos y mutilados embajadores en una carreta con un mensaje:

Si alguna vez quisiéramos un rey,

Cuando el Gran Rey leyó este mensaje y vio los cuerpos mutilados de sus amados embajadores, se detuvo un instante, medito en ello y se llevo a su hijo a la cámara real, hablo brevemente y los dos se fueron de viaje a las colinas, ellos dos solos.

Mientras tanto el palacio estaba lleno de conmoción, y rumores de planes de guerras y conspiraciones. Los mejores caballeros se estaban alistando para pelear. La sangre derramada por los mensajeros del rey gritaba por justicia. Como se atreven esos obreros a deshonrar al Rey tan bueno y misericordioso! El los amaba y les servía y hacia el trabajo por ellos! Como se atreven! Ya las armas fueron afiladas, y se juntaron miles de miles en el palacio esperando al Rey para oír sus órdenes. Y La cabeza de ese ejercito era un gran caballo blanco, el más poderoso, fuerte y hermoso de todos los caballos del reino! Solo una persona podía montarlo el hijo del rey! Todos estaban en la expectativa de que pronto el rey rompería el silencio y los dirigiría a la batalla. Pronto la estrategia de las colinas seria revelada, de seguro seria un plan formidable y excepcional, claro el hijo en su gran caballo blanco dirigiendo un ejército de miles de miles de miles.

Temprano en la mañana bajaron el rey y su hijo de las colinas. Hubo gran silencio entre la multitud porque lo q veían no podían comprender, EL rey estaba vestido con prendas mañaneras agarrando con una cuerda a un burro y en el burro iba el hijo con ropas de simple lacayo. Sin duda eran ellos pero q extraños se veían. Llegaron al campo donde se reunía el ejército y todos los guerreros se arrodillaron ante ellos.

Que sucedió en las colinas? Qué clase de plan taaan extraño armaron estos dos? Bueno lo fue planeado con prisa o apuro. Y a nadie le han pedido consejo, el rey no tiene consejeros. Entonces esta estrategia salió del lo mas profundo del corazón lleno de sabiduría del rey y el hijo alegremente acepto!

Atravesaron todo el campo sin emitir palabra y caminaron a lo más lejano del palacio a tal punto que se encontraban bastante cerca de la viña. EL rey abrazo a su hijo y le dijo al oído:

Lo que  la arrogancia y la ira maquinan
No prevalecerá!!
Al momento de morir recuerda
Reinaras conmigo para siempre.

Entonces el hijo siguió su camino montado en el burro, el rey regreso a donde sus leales súbditos. Ellos sospechaban q el estaba haciendo pero no podían creerlo como quiera. Los malvados obreros no solo lo matarían, lo humillarían y lo torturarían. Fue duro entender que el rey mandaría a sus más fieles y queridos embajadores a una muerte segura pero enviar a su único hijo para ser destruido y devorado por esas crueles sabandijas. El rey sabía que su ejército exigiría una explicación. Asi que en el estado en que se encontraba se dirigió a ellos y les dijo:
Cuando hayamos entregado todo lo que podamos,
Ahí es que pelearemos, pero solo así!
Así que todo el ejército se mantuvo listo para la batalla y el rey se sentó en su trono.

Todos hablaban del hijo del rey en un burro, y corrió la voz a tal punto que se oyó en la viña y cuando el llego a la verja había gran conmoción. Se escuchaban sus murmullos: El hijo del rey nunca había salido del palacio ni había visitado ningún reino vecino. Es que por Dios! El hijo del rey no se viste de pordiosero y anda en un burrito. El hijo del rey se viste en túnicas moradas y anda montado en el gran caballo blanco, o por lo menos así es que escrito esta desde que el tiempo es tiempo. Mas los antiguos súbditos leales, los que conocían bien al rey, si reconocieron al hijo del rey aun vestido en eso y montado eso. Ellos sabían que si veían al hijo, era como si el Rey estuviera delante de ellos. Tenían gran temor de lo que podría suceder.

De repente oh! Salieron los niños y los niños lo amaban! Entrando el por la gran puerta hacia la viña nadie los pudo detener, corrieron hacia él, gritaban por él, incluso hasta tiraron ramas en su camino. Y es que estos niño no sabían cómo se tenían q ver la gente rica a ellos no les importaba q venia vestido del pordiosero, era el hijo del rey!! Ellos veían en sus ojos alegría y amor, su sumisión de niños hacia él era total, para ellos la visita del rey era una buena y grata noticia:

Que viva el hijo del rey!! Que viva!!

Los habitantes adultos observaban a distancia lo que ocurría. No podían creer lo estúpido q era el rey. “Este es su heredero, matémosle y tomaremos posesión de su herencia”  Mientras ellos conspiraban la muerte del noble hijo del rey, los niños seguían su coro:

Oh cuán grande es el hijo!!
Porque viene en nombre del Rey!
El es el primogénito! El es el único!
Toda la honra sea a él!

Finalmente todo el cantico ceso, lo niños  regresaron a sus casas. El hijo del rey observo la viña. El suelo era fértil. La vid era fuerte y hermosa. Las ramas estaban llenas de las mejores uvas, eran las uvas del Rey. Y lloro por la traición de los despiadados obreros y por la profanación del nombre de su padre.
Cuando levanto la cabeza, estaba rodeado por un monto de hombres armados. El se tranquilizo con el recuerdo de la promesa del Rey. El líder le dijo “ok, vamos a intercambiar mensajes, te parece?” El hijo del rey abrió el rollo sagrado y leyó lo siguiente:

No es decoroso para un rey
Rogar por el amor de sus súbditos.
Debería yo acabar con sus vidas
De una vez y para siempre.
Más les envió mi hijo, con estas noticias,
Perdonare la vida de todo aquel que se arrepienta.

Es eso todo? Ellos gruñeron! a lo que hijo del rey responde: No no es todo mi padre me pidió que agregara esto también:  He aquí, tu casa está abandonada y desolada. Porque os digo, no me volverás a ver, hasta que se unan a los niños cantando “Grande es el hijo, Grande es el hijo, que viene en el nombre del Rey”… Y que se supone que significa eso? Ellos volvieron a gruñir. El hijo contesto Significa que la misericordia a ustedes está por terminar. Muy pronto sus casas quedaran vacía y ya no serán un pueblo. Y la vina será entregada a un pueblo nuevo y fiel. Yo regresare a este lugar en mi gran caballo blanco. Y por la magnífica misericordia de mi padre una nueva generación me recibirá con brazos abiertos, con palmas, ramos, uvas, amor y  darán honores con alegría al Rey”.

A los crueles obreros les pico el odio al oír la palabra honores, se encendió la ira del pueblo y el líder dijo: bueno aquí esta nuestro mensaje para el Rey, le cayeron encima al hijo del rey. Lo golpearon sin misericordia, lo arrastraron hasta la colina más alta para que todos vieran lo que harían, entonces allí clavaron sus manos y pies en un árbol como si se tratara de un afiche, y se burlaron.
Si los torturadores hubieran prestado atención y hubieran podido leer en los labios del hijo del rey lo que salían de ellos mientras lo llevaban a su muerte:

Lo que  la arrogancia y la ira maquinan
No prevalecerá!!
Al momento de morir recuerda
Reinaras conmigo para siempre.

Mientras agonizaba pudo ver desde esa colina para región donde estaba el palacio de su padre, y vio un ejércitos del rey, miles de miles de miles, con las manos levantadas admirando la valentía del hijo del Rey. Y el rey solo de pie delante de los miles de miles de miles. Agarrando las arras de oro del Gran caballo blanco esperando, esperando y esperando.

Intro a la ¨mejor historia del mundo¨

Se llama ¨El gran caballo blanco, el burro y la estrategia de las colinas¨ y es de John Piper. Esta bien puede que no sea la mejor del mundo pero si es una de mis favoritas: a través de ella fue que pude entender mejor mi pecado, y eso de que somos enemigos de Dios. Recuerdo que al terminar de escucharla estaba tan convencida de mis pecados (obra de Dios) que tuve que confesar y clamar de rodillas por el perdón que se me ofrecía en la cruz.

Espero les guste.

Esta basada en el siguiente pasaje de la biblia:

Mateo 21
 1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,
    2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.
    3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.
    4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:    
 5 Decid a la hija de Sion:
    He aquí, tu Rey viene a ti,
    Manso, y sentado sobre una asna,
    Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
    6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;
    7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.
    8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
    9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: Hosanna al Hijo de David! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor!(C) !!Hosanna en las alturas! 

viernes, 27 de mayo de 2011

"Historia de una madre" por Hans Christian Andersen


Este es uno de mis cuentos favoritos!! y lo voy compartir con ustedes por motivo del día de la madres:

Estaba una madre sentada junto a la cuna de su hijito, muy afligida y angustiada, pues temía que el pequeño se muriera. Éste, en efecto, estaba pálido como la cera, tenía los ojitos medio cerrados y respiraba casi imperceptiblemente, de vez en cuando con una aspiración profunda, como un suspiro. La tristeza de la madre aumentaba por momentos al contemplar a la tierna criatura.
Llamaron a la puerta y entró un hombre viejo y pobre, envuelto en un holgado cobertor, que parecía una manta de caballo; son mantas que calientan, pero él estaba helado. Se estaba en lo más crudo del invierno; en la calle todo aparecía cubierto de hielo y nieve, y soplaba un viento cortante.
Como el viejo tiritaba de frío y el niño se había quedado dormido, la madre se levantó y puso a calentar cerveza en un bote, sobre la estufa, para reanimar al anciano. Éste se había sentado junto a la cuna, y mecía al niño. La madre volvió a su lado y se estuvo contemplando al pequeño, que respiraba fatigosamente y levantaba la manita.
-¿Crees que vivirá? -preguntó la madre-. ¡El buen Dios no querrá quitármelo!
El viejo, que era la Muerte en persona, hizo un gesto extraño con la cabeza; lo mismo podía ser afirmativo que negativo. La mujer bajó los ojos, y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Tenía la cabeza pesada, llevaba tres noches sin dormir y se quedó un momento como aletargada; pero volvió en seguida en sí, temblando de frío.
-¿Qué es esto? -gritó, mirando en todas direcciones. El viejo se había marchado, y la cuna estaba vacía. ¡Se había llevado al niño! El reloj del rincón dejó oír un ruido sordo, la gran pesa de plomo cayó rechinando hasta el suelo, ¡paf!, y las agujas se detuvieron.
La desolada madre salió corriendo a la calle, en busca del hijo. En medio de la nieve había una mujer, vestida con un largo ropaje negro, que le dijo:
-La Muerte estuvo en tu casa; lo sé, pues la vi escapar con tu hijito. Volaba como el viento. ¡Jamás devuelve lo que se lleva!
-¡Dime por dónde se fue! -suplicó la madre-. ¡Enséñame el camino y la alcanzaré!
-Conozco el camino -respondió la mujer vestida de negro pero antes de decírtelo tienes que cantarme todas las canciones con que meciste a tu pequeño. Me gustan, las oí muchas veces, pues soy la Noche. He visto correr tus lágrimas mientras cantabas.
-¡Te las cantaré todas, todas! -dijo la madre-, pero no me detengas, para que pueda alcanzarla y encontrar a mi hijo.
Pero la Noche permaneció muda e inmóvil, y la madre, retorciéndose las manos, cantó y lloró; y fueron muchas las canciones, pero fueron aún más las lágrimas. Entonces dijo la Noche:
-Ve hacia la derecha, por el tenebroso bosque de abetos. En él vi desaparecer a la Muerte con el niño.
Muy adentro del bosque se bifurcaba el camino, y la mujer no sabía por dónde tomar. Se levantaba allí un zarzal, sin hojas ni flores, pues era invierno, y las ramas estaban cubiertas de nieve y hielo.
-¿No has visto pasar a la Muerte con mi hijito?
-Sí -respondió el zarzal- pero no te diré el camino que tomó si antes no me calientas apretándome contra tu pecho; me muero de frío, y mis ramas están heladas.
Y ella estrechó el zarzal contra su pecho, apretándolo para calentarlo bien; y las espinas se le clavaron en la carne, y la sangre le fluyó a grandes gotas. Pero del zarzal brotaron frescas hojas y bellas flores en la noche invernal: ¡tal era el ardor con que la acongojada madre lo había estrechado contra su corazón! Y la planta le indicó el camino que debía seguir.
Llegó a un gran lago, en el que no se veía ninguna embarcación. No estaba bastante helado para sostener su peso, ni era tampoco bastante somero para poder vadearlo; y, sin embargo, no tenía más remedio que cruzarlo si quería encontrar a su hijo. Se echó entonces al suelo, dispuesta a beberse toda el agua; pero ¡qué criatura humana sería capaz de ello! Mas la angustiada madre no perdía la esperanza de que sucediera un milagro.
-¡No, no lo conseguirás! -dijo el lago-. Mejor será que hagamos un trato. Soy aficionado a coleccionar perlas, y tus ojos son las dos perlas más puras que jamás he visto. Si estás dispuesta a desprenderte de ellos a fuerza de llanto, te conduciré al gran invernadero donde reside la Muerte, cuidando flores y árboles; cada uno de ellos es una vida humana.
-¡Ay, qué no diera yo por llegar a donde está mi hijo! -exclamó la pobre madre-, y se echó a llorar con más desconsuelo aún, y sus ojos se le desprendieron y cayeron al fondo del lago, donde quedaron convertidos en preciosísimas perlas. El lago la levantó como en un columpio y de un solo impulso la situó en la orilla opuesta. Se levantaba allí un gran edificio, cuya fachada tenía más de una milla de largo. No podía distinguirse bien si era una montaña con sus bosques y cuevas, o si era obra de albañilería; y menos lo podía averiguar la pobre madre, que había perdido los ojos a fuerza de llorar.
-¿Dónde encontraré a la Muerte, que se marchó con mi hijito? -preguntó.
-No ha llegado todavía -dijo la vieja sepulturera que cuida del gran invernadero de la Muerte-. ¿Quién te ha ayudado a encontrar este lugar?
-El buen Dios me ha ayudado -dijo la madre-. Es misericordioso, y tú lo serás también. ¿Dónde puedo encontrar a mi hijo?
-Lo ignoro -replicó la mujer-, y veo que eres ciega. Esta noche se han marchitado muchos árboles y flores; no tardará en venir la Muerte a trasplantarlos. Ya sabrás que cada persona tiene su propio árbol de la vida o su flor, según su naturaleza. Parecen plantas corrientes, pero en ellas palpita un corazón; el corazón de un niño puede también latir. Atiende, tal vez reconozcas el latido de tu hijo, pero, ¿qué me darás si te digo lo que debes hacer todavía?
-Nada me queda para darte -dijo la afligida madre pero iré por ti hasta el fin del mundo.
-Nada hay allí que me interese -respondió la mujer pero puedes cederme tu larga cabellera negra; bien sabes que es hermosa, y me gusta. A cambio te daré yo la mía, que es blanca, pero también te servirá.
-¿Nada más? -dijo la madre-. Tómala enhorabuena -. Dio a la vieja su hermoso cabello, y se quedó con el suyo, blanco como la nieve.
Entraron entonces en el gran invernadero de la Muerte, donde crecían árboles y flores en maravillosa mezcolanza. Había preciosos, jacintos bajo campanas de cristal, y grandes peonías fuertes como árboles; y había también plantas acuáticas, algunas lozanas, otras enfermizas. Serpientes de agua las rodeaban, y cangrejos negros se agarraban a sus tallos. Crecían soberbias palmeras, robles y plátanos, y no faltaba el perejil ni tampoco el tomillo; cada árbol y cada flor tenia su nombre, cada uno era una vida humana; la persona vivía aún: éste en la China, éste en Groenlandia o en cualquier otra parte del mundo. Había grandes árboles plantados en macetas tan pequeñas y angostas, que parecían a punto de estallar; en cambio, se veían míseras florecillas emergiendo de una tierra grasa, cubierta de musgo todo alrededor. La desolada madre fue inclinándose sobre las plantas más diminutas, oyendo el latido del corazón humano que había en cada una; y entre millones reconoció el de su hijo.
-¡Es éste! -exclamó, alargando la mano hacia una pequeña flor azul de azafrán que colgaba de un lado, gravemente enferma.
-¡No toques la flor! -dijo la vieja-. Quédate aquí, y cuando la Muerte llegue, pues la estoy esperando de un momento a otro, no dejes que arranque la planta; amenázala con hacer tú lo mismo con otras y entonces tendrá miedo. Es responsable de ellas, ante Dios; sin su permiso no debe arrancarse ninguna.
De pronto se sintió en el recinto un frío glacial, y la madre ciega comprendió que entraba la Muerte.
-¿Cómo encontraste el camino hasta aquí? -preguntó.- ¿Cómo pudiste llegar antes que yo?
-¡Soy madre! -respondió ella.
La Muerte alargó su mano huesuda hacia la flor de azafrán, pero la mujer interpuso las suyas con gran firmeza, aunque temerosa de tocar una de sus hojas. La Muerte sopló sobre sus manos y ella sintió que su soplo era más frío que el del viento polar. Y sus manos cedieron y cayeron inertes.
-¡Nada podrás contra mí! -dijo la Muerte.
-¡Pero sí lo puede el buen Dios! -respondió la mujer.
-¡Yo hago sólo su voluntad! -replicó la Muerte-. Soy su jardinero. Tomo todos sus árboles y flores y los trasplanto al jardín del Paraíso, en la tierra desconocida; y tú no sabes cómo es y lo que en el jardín ocurre, ni yo puedo decírtelo.
-¡Devuélveme mi hijo! -rogó la madre, prorrumpiendo en llanto. Bruscamente puso las manos sobre dos hermosas flores, y gritó a la Muerte:
-¡Las arrancaré todas, pues estoy desesperada!
-¡No las toques! -exclamó la Muerte-. Dices que eres desgraciada, y pretendes hacer a otra madre tan desdichada como tú.
-¡Otra madre! -dijo la pobre mujer, soltando las flores-. ¿Quién es esa madre?
-Ahí tienes tus ojos -dijo la Muerte-, los he sacado del lago; ¡brillaban tanto! No sabía que eran los tuyos. Tómalos, son más claros que antes. Mira luego en el profundo pozo que está a tu lado; te diré los nombres de las dos flores que querías arrancar y verás todo su porvenir, todo el curso de su vida. Mira lo que estuviste a punto de destruir.
Se inclino sobre el pozo y vio pasar imagenes de felicidad, alegria, cuadros rientes; luego espantosas escenas de miseria, luto y desolacion.
Una y otra cosa son la voluntad de Dios-dijo la Muerte.
En lo que miro-dijo la madre con angustia-no distingo lo que a mi hijo se destinaba.
No te lo dire-respondio la muerte-.Pero, te lo repito, entre todo lo que se te ha aparecido, has visto lo que en el mundo espera a tu hijo.
La madre se postro de hinojos, y exclamo:
Te lo suplico, dimelo, era esa suerte horrible que le estaba destinada? No, es verdad? Habla! No quieres responder? Oh! en la duda, llevatelo, que no corra el peligro de sufrir tales desgracias. Le amo mas que a mi misma, a ese adorado inocente. Sea la pena para mi. Llevatelo a reino de los cielos. Olvida mis lagrimas, mis oraciones, olvida cuanto te he dicho y cuanto he hecho.
No te comprendo-dijo la Muerte-. Quieres si o no, volver a tener tu hijo, o debo condurcirlo al lugar desconocido del que no puedo hablarte?
Entonces, la madre, se arrodillo y dirigiéndose al Todopoderoso:
No me escuches-exclamo-, si reclamo en el fondo del corazon contra vuestra voluntad que siempre hace lo que conviene. No me escuches! no me atiendas!
Y agobiada por el pesar dejo caer su cabeza sobre su pecho.
Entonces, la Muerte arranco el pequeño azafrán y fue a llevarlo a los jardines secretos de Dios.
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